El 'pelado' brilló en El Campín

(Foto: John Vizcaíno)
Simplemente, el mejor partido de Millonarios bajo la dirección técnica de Mario Vanemerak. Esa es la forma para definir el juego que le dio la clasificación a la semifinal de la Copa Suramericana al equipo bogotano.


El incesante grito de un estadio a reventar, con los infaltables Comandos Azules en la tribuna norte y Blue Rain colmando la Sur, dieron la inspiración al equipo 'azul'. Desde el inicio buscó el partido dejando a un lado la ventaja, que antes de iniciarse la jornada, lo tenía como el mejor opcionado para avanzar a la siguiente fase.
¡Gigante! Rafael Robayo en la mitad del campo, entregó, cortó y hasta llegó al área rival en dos ocasiones claras de gol. Un jugador que, sin duda alguna, viene haciendo méritos para llegar a la Selección nacional. Ervin Gónzalez dejó regado a su marcador cada vez que intentó subir al ataque. Un cuarteto defensivo seguro, con un agrandadisimo (en fútbol) líder Gonzalo Martínez y con la sopresiva madurez en el arco del juvenil, de 21 años, Eduardo Blandón.


Pero como dejar por fuera de la fiesta al goleador de la noche, el experimentado volante Ricardo Ciciliano; definitivamente el 'pelado' brilló. Un jugador, que tal vez, en el transcurso del partido lució poco, pero como lo ha venido haciendo, lleno de voluntad y entrega. Sin embargo, definió la serie con dos anotaciones que lo dejan como el goleador del certamen con 6.


Este Millonarios opacó por completo a un Sao Paulo que tuvo las agallas de eliminar a Boca Juniors, y previamente había dejado en el camino al sub campeón del torneo en la edición anterior, Colo Colo de Chile.


La ilusión de la hinchada 'embajadora' sigue en aumento, como también su fútbol. "Una alegría que no nos ha dado el equipo hace muchos años" relataban los simpatizantes al final del encuentro. ¿ Y ahora qué viene? Ojalá sea el pie de apoyo para el renacer del fútbol en la capital colombiana, que vive un ayuno de títulos nacionales e internacionales.


Muchos sueñan con un clásico entre '"Los Millonarios", pero todo depende de River y Arsenal, ya que si el equipo de Sarandí clasifica junto a los de la banda, tendrán que enfrentarse para evitar que dos equipos de un mismo país lleguen a la final.

La alegría permanece en Bogotá a pesar que no tendrá representantes en la semifinal del fútbol nacional. Lo único seguro, es que la hinchada y jugadores están ansiosos de copa y por eso El Campín estará a reventar el próximo 7 de noviembre.

Mono - Rah El Inmortal

El “mono” Navarro Montoya, el mismo que en la década de los noventa brilló en Boca Juniors y en el fútbol español defendiendo los tres palos, atajando cuan balón se le pasaba por el frente, ese mismo que nació en Medellín hace más de 41 años y que gracias a Aflio Basile debutó en Vélez en el año 84, ese que defendió los colores colombianos junto a Valderrama, Willingthon, Prince, y demás glorias olvidadas de nuestro fútbol.

Ahora con más de 20 años de carrera como portero, aguando el grito de gol en las tribunas, evitando que el objetivo del fútbol se cumpla, se encuentra parado por una lesión y a la espera de su pronta recuperación para volver a ponerse los guantes, esos que desde sus inicio como futbolista no se quiere quitar.

Montoya, el portero activo más viejo del fútbol argentino, y me atrevería a decir latinoamericano, se ha convertido en una especie de Munrah, un inmortal del fútbol, que a pesar de su avanzada edad para competir profesionalmente, sigue dando de si el 100% como un debutante. Sin embargo, su larga carrera más que alegrías y gratificaciones, está llena de tristezas y desilusiones, aunque eso si, goza de una hoja de vida intachable.

Para empezar, todas las copas que levantó, lo hizo con el equipo Xeneize, un apertura en 1992, la Súper Copa Sudamericana en el 89, la Recopa un año más tarde, y otras dos más que poco o nada de importancia se les dio, la copa Master sudamericana y la Copa Nicolás Leoz, 92 y 93 respectivamente.

De resto su carrera ha estado marcada por el constante pasaje por equipos de España, Chile, Brasil, y Argentina.

Pero lo que más sobresale en la carrera del “Munrah” Navarro, son los fracasos de sus equipos, sobretodo de unos años para acá.

No obstante, en los clubes por los cuales pasó, dejó su huella, incluso fue protagonista y candidato al título. Pero parece haber una constante en cuanto que desde la partida de Navarro de la portería de sus equipos, los goles llegan más fácil y los resultados son cada vez peores.

Desde su regreso al país que lo vio debutar profesionalmente, tras su paso por Deportes Concepción de Chile, la maldición “munriana” estuvo presente en cada club donde atajó.

Empezando por Chacarita que tras dos años bajó el arco funebrero, pasó a Independiente en 2004, mismo año en que Chacarita descendió a la segunda división. Tras la salida del Rojo de Avellaneda, el colombo argentino, fue a parar a Gimnasia de la Plata, pero Independiente, no volvió a ser protagonista del campeonato y vivió malas campañas, a pesar de tener a jóvenes promesas como Sergio Agüero y Oscar Ustari.

En el lobo platense peleó el campeonato con Boca Juniors hasta la última fecha, sin embargo, ese año el campeón fue el Xenieze y el portero terminó en Brasil. Desde la salida de Navarro del club Platense, el equipo se fue a pique, estuvo entre las últimas posiciones del torneo y en medio de grandes polémicas.

En Brasil, pasó como uno más de esos que vienen y van, y a pesar de su edad, confirmaba que no se retiraba del fútbol todavía.

Cuando regresó al fútbol argentino, llegó a Nueva Chicago, que descendió con solo 6 meses en primera, pero después de la salida del Mono, el equipo no levanta cabeza, no da pie con bola, y el sueño de regresar a primera está cada vez más lejos.

Ahora en Olimpo de Bahía Blanca, con el descenso a la vuelta de la esquina, ya no va más, no porque se quiera retirar, pero si por una lesión en uno de sus meniscos que lo alejará de las canchas por lo menos por unos 6 meses. Si se sigue cumpliendo la constante, el equipo bahiense descenderá y será sepultado en la B Nacional, al igual que Chacarita, Chicago con un rendimiento similar al de Independiente y Gimnasia hace unos pocos meses.

Hasta cuándo perdurará la maldición de Munrah, ¿hasta su retiro?, ¿hasta que cuelgue los guantes?, por ahora los equipos descansan de no tenerlo defendiendo sus redes, pero cuando regrese, se preocuparán más por lo que le pase al equipo después de que se vaya, que por los goles que pueda recibir.

¿Se pasaron las primeras dos pruebas?



Cuando acaba de terminar la segunda fecha por las eliminatorias al próximo mundial, algunos quedaron satisfechos, inconformes y otros, prefieren pasar por indiferentes. Lo que es cierto es que se vio una selección Colombia con otra actitud y con muchas ganas de conseguir este largo objetivo de dos años.

Antes del partido con Brasil, se murmuraba entre corredores y en charlas de café, una posible goleada; no fue así, la selección se plantó e intentó ganar el partido, lo que satisfiso a la mayoría de asistentes al Campín y al resto de compatriotas. La nómina que dio Jorge Luis Pinto sorprendió a muchos: nadie esperaba a Walter Moreno y a Jaime Castrillón como inicialistas; estábamos a la espera de Cristian Zapata y Freddy Grisales.

Sin darle tantas vueltas, vimos 11 jugadores corriendo y peleando muchas pelotas. Pero todavía con mucho respeto hacía los pentacampeones del mundo. Lo digo porque del medio campo para arriba, no eramos capaces de encarar a una defensa desordenada y lenta. No todo es malo, hay que resaltar las actuaciones de Carlos Sánchez, Wason Rentenria, José Amaya y de Agustín Julio que demostró seguridad y sobriedad, dos características fundamentales que debe tener un arquero de selección.

Para el segundo partido, con Bolivia, hubo cuatro cambios: entraron Gerardo Vallejo, Javier Arizala, Yulián Anchico y Carmelo Valencia. Los dos primeros eran obvios, porque, Steven Velez y Camilo Zuñiga son dos laterales con mucha salida, que quizás con tanta ida y vuelta no iban a rendir lo mismo, gracias a los 3577 metros de altura que hay en La Paz. Los otros dos, porque necesitaba profundidad y velocidad a la hora de atacar. Los dos estuvieron muy distraidos y en el segundo tiempo fueron sustituidos.

Los dos primeros partidos, dejaron más cosas buenas que malas; a Colombia le tocan dos partidos complicados de entrada y a pesar de no ganar, no se perdió y aunque no hubiéramos hecho goles, no nos hicieron tampoco. Pero... ¿Qué hay que mejorar?...contra Brasil hubo mucho respeto y eso es complicado, por que ellos, a pesar de tener estrellas en el plantel, juegan la eliminatoria a media máquina y eso lo tuvimos que haber aprovechado. En La Paz hubo un planteo inteligente, quizás cuando el local se quedó con un hombre menos, se pudo haber arriesgado un poco más y haber metido en los último minutos a Camilo Zuñiga, que con su velocidad hubiera sido importante.

En líneas generales, quedó la sensación, que de estos jugadores que afrontaron los dos primeros partidos, puede salir la base para las eliminatorias. Aunque tampoco es bueno festejar estos dos primeros puntos, Pinto tiene que ver que este deporte se gana con goles y que con sus colaboradores deben encontrar el mejor compañero para Wason Rentaría y buscar una forma para hacer goles. Creo que trabajó mucho en la solides del equipo y eso se pudo ver, pero quedó algo incierto de la mitad de cancha para arriba.

Se vienen Venezuela y Argentina, dos selecciones que no demostraron mucho. Venezuela empezó con agresividad, pero terminó como siempre, por otro lado, los dirigidos por El "Coco" Basile demostraron ser fuertes individualmente y como equipo, siguen teniendo falencias. Son rivales para sacar 6 puntos; la selección debe sentir el apoyo de la gente: son jugadores que están comenzando en un nuevo ciclo y quieren demostrar porque son llamados a representar el país.