Por: Juan Carlos Rey
kingred18@hotmail.com

La ciudad de Ibagué podría quedar sin fútbol profesional debido a la falta de patrocinio que necesita el “Deportes Tolima”. Los campeones de la Mustang II del 2003 tienen 53 años de vida pero al día de hoy, los ‘pijaos’ dejarían de participar del torneo colombiano.

Hace 60 años inició el primer torneo de fútbol profesional colombiano. Siete años después nació el onceno Deportes Tolima, gracias a Manuel Rubio Chávez, primer presidente del club, conocido popularmente como 'Manuelito'. Facilitó diez mil pesos de aquella época para el equipo tolimense, de los cuales 5 mil fueron para el Argentino Juan “Andarín” Barbieri, quien además de ser técnico, debía conseguir jugadores en su país para incorporarlos al equipo.

Los primeros extranjeros que vistieron la Camisea “vino tinto y oro” fueron los argentinos; Oscar Enrique Ferrari, Jorge Ariel Gandulfo, Enrique Laíno, Carlos Robelle, y José Oscar Jamardo. La plantilla de jugadores la complementaban reconocidos personajes como: Guillermo Galavís, Carlos Carroll, Roberto Pacheco, Silvio Duarte, Alfonso Lopera, Aníbal Alzate, Daniel Martínez, Benito Delgadillo, Tulio Gálvis, Hernando “Judas” Saavedra, Enrique González, Marcos Coll, y Efrain "caraña" González autor del primer gol “Pijao” en el fútbol profesional colombiano.

El Deportes Tolima empezó a recorrer un difícil camino enfrentando a equipos consolidados como Independiente Santafé, Atlético Junior, Millonarios, Nacional, América, Medellín y Deportivo Cali, pero a pesar de su inexperiencia fue subcampeón en los años 1957, 1981 y 1982. Luego sufrió una difícil época cuando descendió a la B, pero al siguiente año (1994) volvió a la primera división, de ahí en adelante se esforzó por ocupar los primeros lugares, tanto así, que en el 2003 obtuvo su primer campeonato en el fútbol colombiano y tres años después su cuarto subcampeonato perdiendo la final con el sorprendente recién ascendido Cúcuta Deportivo. El torneo más reciente lo lideró por 12 fechas de la mano del técnico Hernán Torres y, a pesar de no poder llegar a la final, fue uno de los equipos favoritos a ganar el título.

Recientemente cientos de hinchas salieron por las calles de Ibagué para apoyar al Deportes Tolima y protestar para que el quipo no se quedara por fuera del campeonato. Sin duda una afición tolimense acostumbrada a ver su equipo siendo protagonista en los últimos torneos disputados, pero el presente revela una difícil situación financiera para el cuadro tolimense que, como asegura su presidente y máximo accionista del Club, Gabriel Camargo: “solo un milagro podría salvarnos”.

Así que el Presidente del Tolima ha tomado la decisión de no participar en la Copa Mustang. La principal causa según el dirigente, es por el escaso apoyo que ahora le brindaría su patrocinador, ofreciendo solo 200 millones de pesos mientras que antes aportaba cerca de 1600 millones de pesos por semestre.

La grave situación económica se debe también al no haber vendido jugadores y tener un bajo promedio de asistencia al estadio Murillo Toro. El año pasado Tolima tenía un costo mensual de 562 millones, mientras este 2009 solo hay 150 millones. El Presidente del cuadro “pijao” asegura que por los pocos hinchas que ingresan al estadio, se generan pérdidas anuales cercanas a los 4 mil millones de pesos.

POSIBLES SOLUCIONES…
Se han hecho reuniones entre dirigentes del Tolima y representantes de la multinacional colombiana Filigrana Group, quien estaría dispuesta a comprar un paquete de acciones o el mismo equipo para luego cumplir con el programa de democratización.

Otra ayuda viene desde el Estado ya que decidió subir 200 pesos el precio del Aguardiente Tapa Roja. Mientras la Gobernación ofreció una ayuda de 800 millones y la Alcaldía un aporte de 1000 millones. A pesar de estas cifras el Presidente Gabriel Camargo considera que no es suficiente ayuda, debido a que necesita por lo menos 2 mil millones para garantizar la participación en el torneo.
Y en últimas como sugieren varios presidentes deportivos del país, el Tolima podría arriesgarse a disputar el torneo con juveniles como ya lo han hecho algunos equipos de Colombia.


SUSPENSIÓN…
La Presidencia del cuadro “vinotinto y oro” le ha propuesto a la DIMAYOR (División Mayor del fútbol Profesional Colombiano) una suspensión provisional, tal solicitud será analizada por la asamblea de clubes el próximo 26 de Enero. Ramón Jesurum, Presidente de la DIMAYOR afirmó que si la asamblea niega la petición, el Tolima será suspendido por un año y cuando cumpla dicha sanción, descendería a la B (segunda división), sin descartar la posibilidad de ser desafiliado de la DIMAYOR. En tal caso quedarían 17 equipos, pero todavía no se ha pensado en un nuevo sistema. El Deportes Tolima participó en el sorteo del torneo Copa Mustang 2009 y de cumplirse el “milagro” jugaría la primera fecha con el Deportes Quindío.

Recordando al Búfalo de San Luis

Por: Jorge Eduardo Morales
ballitomorales@hotmail.com

El 11 de enero Juan Gilberto Funes cumplió 17 años de fallecido, sin embargo el recuerdo del ‘Búfalo’ sigue intacto en la memoria de los hinchas de varios equipos en los que militó en su corta, pero lucida carrera.

Juan Gilberto Funes nació en La Punta, Provincia de San Luís, el 8 de marzo de 1963. Inició su vida futbolística en Huracán de San Luís y sin mayor éxito pasó por Sarmiento de Junín, Jorge Newbery y Gimnasia y Esgrima, de Mendoza.

Con su llegada a Millonarios en julio de 1984 Funes empezó una nueva etapa en su carrera reemplazando al goleador uruguayo Wilmar Cabrera, quien a su vez fue contratado por el Valencia (en la que fue la transferencia más costosa del fútbol colombiano hasta ese momento). El ‘Puntano’ tenía el compromiso de ponerse en forma y no defraudar a una hinchada que tenia muy buena imagen de los jugadores argentinos.

El encargado de hacerlo retomar su estado físico fue Jorge Luís Pinto, director técnico de Millonarios en aquel momento. Su puesta a punto fue famosa por el curioso trabajo que realizaron en el Hipódromo de los Andes. Tras dos meses de trabajo El Búfalo se encontraba listo para su primera actuación.

Su debut frente al Deportivo Cali en septiembre de 1984 dejó una buena impresión en la prensa y los seguidores albiazules, sin embargo no pudo anotar goles a pesar de la abultada victoria 4-0 a favor del cuadro embajador. Sus 2 primeros goles los marcaría frente al Bucaramanga el domingo 16 del mismo mes y tuvieron que pasar 12 fechas para que volviera a convertir.

El sobrenombre que lo acompañó hasta el fin de sus días y que trascendió fronteras, fue impuesto por el difunto Jaime Ortiz Alvear, quien siempre exaltó sus condiciones físicas. Debido a la potencia, a los 92 kilos y los 1.82 metros de estatura del argentino, Ortiz Alvear lo bautizó con el sobrenombre de: el “Búfalo de San Luís”.

Cabe resaltar la perseverancia y fortaleza que en su tiempo, tuvo Jorge Luís Pinto. A pesar de las múltiples críticas que cayeron sobre él, sobre Funes y con una hinchada desesperada por el dominio sobre América de Cali en el campeonato local, el técnico esperó al Búfalo durante 12 eternas fechas y lo mantuvo como titular.

Y esas 12 fechas de espera valieron para empezar a plasmar al Búfalo en la historia del equipo bogotano. El 18 de noviembre fue el encargado de anotar los goles 2999 y 3000 de Millonarios frente al Junior. Los goles serían recordados y enmarcados en las mentes de los hinchas del embajador, sin embargo pasaron otras 15 fechas sin que el Búfalo metiera goles.

Llegó 1985. Durante el torneo apertura apenas marcó dos goles y en la Copa Libertadores solamente uno. Hinchas, periodistas y directivas seguían apáticos e intolerantes con el rendimiento del Puntano, pero llegó el segundo semestre del año y el destape de este, logrando 32 goles, (17 en el torneo y 15 en los cuadrangulares) Sin embargo la racha goleadora no le alcanzó para el Botín de oro, el permio fue para Miguel Osvaldo González quien vencería por una anotación.

El entonces presidente de River Plate, Hugo Santilli decidió repatriarlo. Aunque muchos no sabían quien era Juan Gilberto Funes, la principal misión del goleador sería reemplazar al suspendido Horacio Centurión, en semifinales de la Libertadores frente a Argentinos Juniors. El papel del Búfalo fue crucial en la final. Anotó el primero de los dos goles en el partido de ida y el único en el partido de vuelta en Buenos Aires.

Fue convocado para la Copa América de 1987 y en algunos partidos previos al mundial de 1990. Sin embargo Bilardo decidió finalmente no llevarlo con la selección.

Durante los años 1987-1988 fue transferido al Olympiakos de Grecia, equipo en el que cumplió una destacada campaña por lo cual aun es recordado con cariño por los hinchas. Posteriormente fue transferido al fútbol francés donde pasó por el Nantes y el Niza entre 1988 y 1989, allí le descubrieron una cardiopatía y le aconsejaron retirarse de la actividad profesional.

Por consiguiente regreso a la Argentina donde pasó por Vélez Sarsfield y anunció su vinculación a Boca Juniors tras negociar con el presidente Antonio Alegre. Pero sus problemas cardiacos no le permitieron unirse al club de la ribera.

Decidió entonces dejar el fútbol y tras someterse a varias operaciones de corazón abierto su vida se apagó el 11 de enero de 1992 a la edad de 27 años. Más de 40.000 personas asistieron a su funeral y es recordado con nostalgia, en especial por los hinchas de Millonarios y River Plate. Quienes lo conocieron lo describen como una persona con un gran corazón (que paradoja).

A su llegada a Millonarios la prensa anunció que se iba un toro (en alusión a Wilmar Cabrera) y que llegaba un búfalo, y al partir afirmaron que se iba un búfalo y llegaba un pájaro (en alusión a Oscar Juárez). Pero lo cierto es que ni el Pájaro (campeón en 1987 y 1988) ni cualquier otro delantero que ha pasado hasta el día de hoy, pudo hacer olvidar a la gente del legado de Funes. Mucho menos el recuerdo de aquella dedicatoria que hizo el Búfalo a los hinchas embajadores, cuando obtuvo el título de la Libertadores del 86, visitiendo los colores del River Plate. Así como el homenaje rendido por parte de todo el equipo de River a la memoria del Búfalo luego de conseguir la Libertadores de 1996, justamente ante el América de Cali.