Millonarios, la ilusión que me condena.


No tengo problema en aceptar que soy fiel hincha del equipo embajador, así me critiquen, odien, y sea foco de todo tipo de burlas, pienso que hace parte del folclore del fútbol. Sin embargo, así como voy a alentar a Millos al estadio, me ponga la camiseta y me identifique con él desde que tengo uso de razón, también es una obligación como aficionado sentar mi voz de protesta contra los constantes y no pocos fracasos de la institución que en la mitad del siglo pasado, llegó a ser la más importante de Colombia.

Muchos me han hecho la pregunta de por qué soy hincha de Millos si nunca lo he visto campeón, siempre contesto lo mismo: por amor, ilusión y porque a pesar de los malos momentos, seguiré siendo hincha del azul. Pero por otra parte, me pongo a pensar que es verdad, no he visto a Millonarios dar una vuelta, levantar una copa, y sumar otra estrella, así haya ganado la Merconorte, una copa que suma, pero poca importancia le dimos los hinchas embajadores y la prensa.

No obstante, la preocupación mía tiene que ver con la mala costumbre del equipo que desde hace ya casi 20 años hace lo viene haciendo. Ilusiona a miles de aficionados azules, los pone a soñar con la anhelada 14, les devuelve la fe, que suele ir y venir cada año bisiesto. Pero la infatigable hinchada embajadora, esa que se hizo grande por su popularidad dentro de la sociedad bogotana, esa que se mata entre si por una simple opinión, sigue alentando, "en la buena... y en la mala mucho más" como diría uno de sus cantos.

Pero la desinformación, la ignorancia y la miopía que produce ser fanático de un equipo que mueve mazas como lo hace Millos, produce que el equipo año tras año fracase en su intento por ganar el campeonato y como buenos colombianos que somos, esperamos sentados, sin hacer nada, a que algún ángel nos rocié con polvo mágico y ganemos otra estrella.

La página Web oficial del Club (http://www.millonarios.com.co/) le dedica su inicio a la hinchada azul, que durante todo el semestre lo acompañó de visitante y de local, "Gracias a la mejor hinchada" reza la frase que acompaña la foto de la tribuna norte del Campín repleta de gente. Hasta ahí todo bien, era justo y necesario que desde el Club existiera un agradecimiento por tanto apoyo, pero y la otra parte dónde está, los títulos, las estrellas, los campeonatos, los jugadores de verdad; todo parece irse por el sifón cuando no se llega al objetivo.

Muchos técnicos han pasado, más de 20, ya perdí la cuenta, más no la fe. Jugadores muchos más, que sin dejar si quiera su olor a muerto, se fueron y dejaron de robar. Sin embargo, los que siguen robando y ultrajando al equipo embajador, los verdaderos responsables del fracaso azul siguen ahí, sentados en las oficinas donde 60 años atrás se fundó uno de los equipos más grandes de Colombia.

Esos mismos que tratando de engañar a la gente, traen jugadores con reconocidos apellidos e importante trayectoria, pero que su nivel no es le mismo al que los hizo famosos. Futbolistas en decadencia, viejos, borrachos, peleones, llorones y lo más grave, ajenos al Club, les da lo mismo ganar que perder, un hincha suda la camiseta, se desangra por el equipo, lo deja todo en la cancha, pero el “majestuoso” presidente, que triplicó los ingresos económicos al Club desde su llegada, sigue con esa filosofía, traer Nombres pero poco Fútbol.

Eso la gente lo sabe, pero poco o nada hace, como algo ilógico, llena las tribunas del Campín y aplaude lo que un antioqueño haga. Los fracasos siguen, y los hinchas continúan alentando, una constante que desde hace 20 años acompaña al Club Deportivo Los Millonarios, un color azul que embruja a cualquiera, una institución que en recuperación no deja más que ilusiones, “esa ilusión que me condena…”